viernes, 25 de octubre de 2013


Te necesito tanto que me estoy perdiendo.
Lejos.
Tanto que necesito tus besos.
Tanto que tus mañanas, que tus noches.
Tan perdida que no me necesito si es sin tí, tan lejos que muero por lo que nunca tuve.
Y ahora juego a no importarme nada.
Y me he olvidado de las reglas.
¿Podrías enseñarmelas de nuevo?
Como cuando no nos conocíamos.
Como cuando los días eran irrelevantes.
Yo primero y después, si tenemos tiempo, tú.
Y así sucesivamente o al revés, como prefieras.
Pero nunca el uno sin el otro.
Esas son mis reglas.
Las que tenías que enseñarme.
Háblame ahora de las noches que malgastaste en mí.
Muéstrame tus silencios, estos que pesan tanto que te ahogan.
Ah...
Lo siento.
Olvidé que era la única que jugaba.
Olvidé que siempre pierdo.
Y así siempre.
Siempre el uno sin el otro.

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